Artículo – Nueva Zelanda, dos culturas completamente diferentes

Posted on octubre 14, 2011 por

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cultura-maori

Ergo No. 4 Año 2

Por Eduardo Rocha Guevara

Con la colaboración de:

Jorge Chacón Garza
Germán Roberto González Díaz
Alejandro Medina Fuentes

Aparentemente, Nueva Zelanda no resulta ser un país que sobresalga en cualquier ámbito internacional. Típicamente, este lugar es mejor conocido por ciertos datos, símbolos e imágenes transmitidas por los medios de comunicación que solo nos dan un rápido vistazo de lo que es: los kiwis, las ovejas, o por ser uno de los primeros países en darle el derecho del voto a la mujer. Incluso habrá quien solo conozca a Nueva Zelanda por ser el país vecino de Australia. Pero Nueva Zelanda tiene un gran mérito, pues ha logrado preservar la cultura tradicional del lugar, y además que ha logrado una cierta hibridación entre la cultura tradicional y la cultura occidental.

La cultura maorí ha ocupado la isla de Aotearoa, o Nueva Zelanda, desde hace casi 700 años. Fue hasta el siglo XVII cuando se dio el primer contacto entre los maoríes y los británicos occidentales. Si tomamos en cuenta la historia de las colonias de los imperios europeos, podríamos pensar que en Nueva Zelanda se emprendió una campaña de conquista y colonización del territorio que terminaría por someter a una cultura para que prevaleciera la otra. Sin embargo, a diferencia de la mayor parte del mundo conquistado por los occidentales, en Nueva Zelanda los conflictos que surgieron por la llegada de los británicos no terminaron por destruir la cultura maorí, si no que eventualmente terminaron por formar una hibridación entre la cultura occidental y la cultura tradicional, que hasta la fecha es una de las características más interesantes de este país.

Es interesante observar cómo, aun con intentos de conquista por parte de los colonizadores y las mismas guerras entre los nativos, ninguna cultura fue sometida por completo, ni tuvo que dejar atrás sus prácticas culturales. La cultura maorí pudo seguir desarrollándose al mismo tiempo que la cultura occidental comenzaba su influencia en la isla. Para poder comprender lo impactante que esto resulta, se puede contrastar este caso con el de la vecina isla de Australia, también colonizada por el imperio británico, en la cual se llevó a cabo una cruel conquista de los nativos, y un sistema que los segregaba incluso ya en el siglo XX.

En Nueva Zelanda, la conformación de la cultura hibrida que existe en la actualidad ha sido gracias a la fusión de ciertas prácticas y herramientas culturales tradicionales con aquellas que los europeos trajeron a la isla. Situándonos en el siglo XX, la cultura híbrida neozelandesa se puede apreciar fácilmente, en prácticas culturales que son apreciadas por la población en general de la isla. El ejemplo más claro, sería el rugby.

El rugby, un deporte practicado principalmente en aquellos países que alguna vez fueron colonias del imperio británico, es uno de los deportes más populares de Nueva Zelanda, y es uno de los aspectos culturales en los que más se nota la mezcla de las culturas tradicional y occidental. El equipo nacional de rugby, conocido como All Blacks por su uniforme negro, es uno de los equipos más conocidos en este deporte, y uno de los mejores. Una de sus características más reconocidas es la del uso de un baile tradicional maorí al inicio de todos los juegos: la haka. Las hakas son danzas tradicionales maorís, empleadas antiguamente por los guerreros antes de la batalla para intimidar a sus enemigos, y así tomar una ventaja en ésta. Cada tribu contaba con una haka diferente, que contaba con ciertos movimientos, cantos y música. En la cultura híbrida neozelandesa, el campo de batalla es reemplazado por un estadio de rugby, y los guerreros que van a la batalla son ahora los jugadores, que pretenden intimidar a sus rivales y así poder ganar el juego. Esté resulta ser, definitivamente, el ejemplo más claro de cómo se han logrado complementar los aspectos culturales tradicionales y occidentales.

Es difícil encontrar una nación conformada por dos culturas completamente diferentes, que se han mezclado para dar lugar a una sola cultura híbrido de ambas. Si pensamos en el caso de México, nos vamos a encontrar con una historia de conquista y colonización que pretendió eliminar por completo la cultura tradicional de los habitantes originales. Resulta reconfortante y optimista encontrar la historia de dos culturas que han logrado complementarse entre sí.

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