Minoría de edad

Posted on junio 15, 2010 por

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minoria de edad


Ergo No. 2

Sólo aquellas personas que ven más allá y piensan por sí mismos, que preguntan e innovan, logran salir de la minoría de edad, la cual no radica en la edad cronológica. Para superar la minoría de edad debemos dejar a un lado los prejuicios, utilizar la teoría y la experiencia para buscar un conocimiento fundado e incluso poder llegar a la sabiduría. Cuando decimos pensar por sí mismos, creamos una relación con el tema de libertad; acciones y consecuencias. Entramos en el debate de si somos o no libres. “La libertad llega hasta donde no perjudique a otro”.  La libertad parte de la organización social que se encarga de lo jurídico y lo prejurídico. Entonces podría decirse que la libertad radica en poder expresar ideas, razones y argumentos, sin embargo debemos regirnos por unas leyes que están ligadas a lo moral y si estas se llegasen a alterar con acciones, se afectaría la convivencia armoniosa-propósito por el cual fueron creados los parámetros- al quebrantarlos se pierde la libertad y se convierte en libertinaje. La moral va ligada al “ser”, pensamientos y acciones; esta puede variar en algunas personas, pero existe la ley, que es lo jurídico y  controla las acciones, ésta se relaciona al “deber ser”. Si se sobrepasa el “deber ser” con el “ser”, no se es libre, se es torpe, ya que se violarían las verdades comunes, convertidas en una verdad absoluta que sería la ley.

“Hay cosas legales que son inmorales”

“Hay cosas morales que son ilegales”

Hay personas que utilizan el dinero recaudado de los impuestos en asuntos privados y no para el bien común. Los impuestos son legales, los actos egoístas van en contra de los principios morales. Luchar en defensa propia y por el bienestar de la familia es un acto moral, pero lastimar a alguien es inmoral.

Cuando se corrompe la moral, la acción se convierte en ilegal y viceversa. Las leyes son el soporte de los principios morales.

Si la sociedad mantuviera un balance entre las normas jurídicas y morales  tendríamos desarrollo espiritual e intelectual. Cuando entendemos que lo que vale es el alma y la mente, quedan a un lado el poder y las cosas materias. Podemos convivir sin necesidad de reglas escritas en un papel y por ende tener autonomía social en la cual todos somos libres mientras tengamos conciencia del otro. “Pensar en el lugar del otro”. Pensar de acuerdo al estilo de vida de la otra persona, cómo enfrentaría la situación si me pusiera en su lugar  y dejara a un lado lo que conozco y sé del tema, para así verlo razonablemente y con otra perspectiva.

 

Michelle Lamus Betancur

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