El cerebro y el lenguaje

Posted on febrero 24, 2010 por

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“El lenguaje es el vestido de los pensamientos.”

Samuel Johnson

El cerebro es el órgano más maravilloso que posee el ser humano. Transmite las órdenes que rigen los movimientos del cuerpo humano y regula los sentimientos y pensamientos.   Su estudio siempre ha sido de gran complejidad y esto ha originado que se formulen varias teorías acerca de la forma de estructuración de muchas de sus funciones, una de ellas el habla y el lenguaje.

Han pasado una gran cantidad de años y estudios para saber cómo se origina el lenguaje y como fue que el cerebro logró que todo se dé de forma natural.

La Frenología

La primera relación que existe entre el cerebro y el lenguaje  data del año 3000 a. C., un papiro egipcio que se le atribuye a Imhotep. Sin embargo, la relación cerebro lenguaje se establece en el siglo XIX con el inicio de la frenología, protociencia basada en las protuberancias craneales de los individuos y su relación hacia sus características mentales.

Gall, representante de esta disciplina, señaló la importancia de la sustancia gris de los  hemisferios cerebrales y como se relacionan con las fibras de sustancia blanca,  aseguró que las personas parlanchinas tenían grandes ojos, por lo que infirió que tal prominencia era causada por hipertrofía de las regiones supraorbitales del cerebro, donde, por lo tanto, debía localizarse la capacidad del lenguaje[1].

El área de Broca y Wernicke

Paul Broca (1824-1880) físico, anatomista y antropólogo francés generalmente se recuerda por su trabajo sobre la especialización cerebral, es decir, que distintas partes físicas del cerebro corresponden  a distintas funciones. Supuso que estudiando el cerebro de cadáveres y relacionándolo con las antiguas conductas del dueño del órgano podría entenderse el comportamiento humano.

En 1861 en la Sociedad Antropológica de Paris presentó su célebre estudio del paciente Lebourgne, cuyo lenguaje expresivo se reducía al monosílabo “tan”, que articulaba repetidas veces imposibilitándolo de la expresión verbal, pero con la aparente conservación de la capacidad para comprender el lenguaje. El estudio post mortem reveló una lesión en un lado del cerebro, localizada en el lóbulo frontal izquierdo. Zona que actualmente se denomina “área de Broca”, área que controla el habla, procesamiento del lenguaje.

Las investigaciones de Broca permitieron diferenciar dos tipos de comunicación: lingüística, la cual se encarga de distinguir la comprensión y la expresión (área de broca),  y no lingüística.

Carl Wernicke (1848-1905),  padre de la neuropsicología moderna, da un nuevo enfoque a los estudios neuropsicológicos, y el desarrollo del estudio de las afasias. Basándose en las ideas de Broca, muestra que la lesión de otra región del cortex, la primera circunvalación temporal, conduce a la pérdida de las llamadas imágenes auditivas de las palabras (área de Wernicke, encargada de la comprensión del lenguaje hablado). Los síntomas de esta lesión eran una abundancia de palabras inadecuadas en la expresión del lenguaje  y un defecto notorio en la comprensión verbal, quedando así establecida la afasia sensorial[2].

El Modelo Conexionista

Partiendo de los estudios de la afasia sensorial, se sigue pronto  la elaboración de un modelo conexionista. Wernicke propuso la hipótesis de que la actividad de articulación de sonidos del lenguaje requería un tipo de coordinación con la información relativa a las imágenes sensoriales correspondientes[3]. Por consecuente las funciones cognitivas no están determinadas en ciertos centros sino que son productos de conexiones entre centros cerebrales.

Wernicke define una gama de tipos de afasia entre ellas la afasia de conducción, cuya base neurológica es una lesión que afecta la conexión entre el centro motor y el sensorial. Por lo tanto el paciente de dicha afasia podrá comprender el mensaje recibido pero no podrá repetirlo, perdiendo la capacidad de controlar la expresión verbal.

A partir de los descubrimientos  de Wernick, Ludwig Lichtheim realizó las principales formulaciones del modelo clásico conexionista. En 1885 publica en la revista Brain todos los síndromes afásicos del lenguaje (basándose en el modelo conexionista) postulando que los diferentes tipos de afasias son, por lo tanto, productos de una lesión que afectase a un centro o a una conexión entre centros.

Lichtheim reconoció dos áreas en el cerebro asociadas con el lenguaje: la de Broca (M) y la de Wernicke (A), la primera relacionada con la expresión y la segunda con la comprensión (ver figura 1). Propuso que ambas se conectaban con lo que él llamó un “área conceptual” (B), difusamente localizada en el cerebro. Representó también las conexiones entre la zona motora (M) y la musculatura oral (M), y entre la audición periférica (A) y la zona de Wernicke (A)[4].

Figura 1. Primer diagrama de la elaboración de Lichtheim.

Jean Piaget

Jean Piaget, filósofo experimental y creador de la epistemología genética, define el lenguaje como una construcción progresiva a partir de formas evolutivas de la embriogénesis biológica hasta el pensamiento científico contemporáneo[5]. Para Piaget  el lenguaje es articulado y transmitido socialmente por la educación asimilando su formación a partir del lenguaje verbal.

De un modo evolutivo, el lenguaje está subordinado al ejercicio de una función simbólica, a su vez apoyada en el desarrollo de la imitación y el juego, tanto como el desarrollo de los mecanismos verbales.

El lenguaje quedaría incluido en un caso particular de la función semiótica o simbólica, que estaría representada por la aparición simultánea de cinco conductas (Imitación diferida, Juego simbólico, dibujo, imagen mental, lenguaje).

La adquisición representativa nace de la unión de significantes que permite evocar objetos ausentes por medio de un juego de significaciones que los relaciona con los objetos presentes. Esta conexión entre significante y significado es característico de la función simbólica.

Según Piaget antes del Lenguaje hay una inteligencia, empero, no hay pensamiento. Para Piaget la inteligencia es la coordinación de medios para lograr un objetivo que no es accesible de inmediato y que se daría un proceso de desarrollo equiparable con el desarrollo orgánico  y dependiente de él[6]. Entonces, el pensamiento es la inteligencia interiorizada que no se apoya sobre la acción directa sino que sobre un simbolismo. Por lo tanto, la inteligencia previa al lenguaje sería la búsqueda de un fin o la solución de un problema práctico.

En la perspectiva piagetiana, el lenguaje no es suficiente para explicar el pensamiento puesto que las estructuras que lo caracterizan tendrían sus raíces en la acción y los mecanismos sensorio motores propios de estas estructuras serían más profundos que los lingüísticos[7].

Piaget enfoca el lenguaje  principalmente al estudio del desarrollo de procesos lógicos y el razonamiento del niño y como éstos procesos se reflejan en su cambiante uso del lenguaje (evolución) donde se va adquiriendo habilidades más primitivas hasta alcanzar el dominio del lenguaje.

La Psicología de Piaget coloca al niño como resultado de una continua evolución, así que su falla, en el caso de que el niño no hable, será vista solamente como un obstáculo natural.

Neurolingüística

El término “nuerolingüistica” se acuña en 1970 para designar el estudio de las afasias. Esta disciplina estudia los mecanismos del cerebro humano que posibilitan la producción, la comprensión y el conocimiento del lenguaje hablado o escrito. Además incluye la investigación sobre la neurofisiología del lenguaje.

La neurolingüística aborda múltiples aspectos del lenguaje, los más importantes son: la organización del léxico en el cerebro y los procesos cognoscitivos implicados en la comprensión y la producción del lenguaje.

La organización del léxico demuestra que en el cerebro existen áreas especializadas en el procesamiento de la información asociadas a diferentes clases de palabras. Los estudios sobre la organización del léxico han permitido localizar áreas cerebrales específicas para la fonética, la sintaxis y la semántica.

Las investigaciones que se han hecho sobre este tema proporcionan evidencias que señalan que la organización funcional del léxico se basa en la distinción de dos clases mayores: palabras de contenido y palabras en función, con una disociación en la primera clase entre verbos y sustantivos[8]. Según estos estudios el léxico se representa en el cerebro con la forma de un sistema ordenado y jerarquizado de categorías. Sin embargo los resultados que hasta ahora se han acumulado señalan que el sistema puede ser de base semántica o gramatical.

Los procesos lingüísticos son mas complejos de lo que se había supuesto, pues en el cerebro se representan diferentes sistemas semánticos que dependen de la modalidad de percepción. Así pues existen sistemas semánticos específicos para el procesamiento de la información verbal, visual y táctil.

La información sensorial no llega directamente al sistema semántico, sino que se analiza en estructuras funcionales específicas para cada modalidad de percepción. Cada de estos sistemas constituyen un diccionario de formas (lexicón) al que se accede para el reconocimiento auditivo o visual de las palabras antes de asociarlas con su significado durante los procesos de comprensión para localizar la forma fonológica a partir del significado durante la expresión.

La neurolingüística se ha asociado con el estudio de afasias causadas por formas específicas de daño cerebral, puesto que la afasiología es la base histórica de la neurolingüística.

Entre más teorías y medidas se elaboran en el transcurso de la búsqueda del conocimiento exacto de la relación cerebro-lenguaje, más complejas serán las técnicas. Desde Broca hasta la neurolingüística los conceptos actuales no difieren en precisión sino en la forma de cómo concebir el lenguaje ¿compresión, expresión, percepción? Habrá que incluir aspectos más triviales en relación cerebro-lenguaje.

Bibliografía

Ortega, José Marco en,  De la Fuente, Ramón, y Álvarez, Francisco Javier. Biología de la mente, Fondo de Cultura Económica, primera edición 1998.

Ibáñez, Nolfa. ¿Cómo surge el Lenguaje en el niño? Los planteamientos de Piaget, Vygotski y Maturana, en Revista de Psicología,  Universidad de Chile, Vol. VIII, No. 1, 1999.

Martínez Sánchez, José Manuel. Neurolingüistica: patologías y trastornos del lenguaje, en Revista UNAM, 10 de diciembre de 2008, Vol.9, No. 12.

Carlson, N. R. Fisiología de la Conducta. Madrid. PEARSON EDUCACIÓN, 2007.


[1] Ortega, José Marco en,  De la Fuente, Ramón, y Álvarez, Francisco Javier. Biología de la mente, Fondo de Cultura Económica, primera edición 1998, pp. 258.

[2] http://www.neuro-cog.com/nc_arquitectura.htm

[3] Martínez Sánchez, José Manuel. Neurolingüistica: patologías y trastornos del lenguaje, en Revista UNAM, 10 de diciembre de 2008, Vol.9, No. 12.

[4] Ortega, José Marcos. Op. Cit., pp. 261.

[5] Ibáñez, Nolfa. ¿Cómo surge el Lenguaje en el niño? Los planteamientos de Piaget, Vygotski y Maturana, en Revista de Psicología,  Universidad de Chile, Vol. VIII, No. 1, 1999.

[6] Ibidem, pp. 44.

[7] Ibáñez, Nolfa. Op. Cit., pp. 44.

[8] Ortega, José Marcos, Op. Cit., pp. 277.

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